El Blog de Marco Polo Pérez Xochipa

domingo, 2 de marzo de 2008

Inmaculada

Le encantaba su nombre, llevaba cada una de sus letras en su cara, como si su madre se lo hubiera puesto para cuidarla toda la vida de las manchas, de las imperfecciones, de ella misma.


Inmaculada ya no era una joven, pero recuerda sonriendo los mejores años de su juventud. Antes de que salga el sol ella camina hasta esa vecindad donde tiene todo un cuarto para ella sola. Cerca del paseo Bravo y antes de que raye el sol se come un tamal y un atole, para otros ese sería el desayuno, para ella es su cena. Al llegar saca sus llaves que en realidad es una madeja de llaveros, cada uno con su historia, en cuanto a las llaves, estas siempre han sido pocas y las mismas, pues los lugares a los que ella esta acostumbrada a ir siempre han estado abiertos. Al entrar saluda a mollete, quien se pasea y frota por sus tobillos en una clara señal de bienvenida. Inmaculada no necesita más. En su habitación enciende los focos que rodean su espejo, se mira, es esa luz el último vestigio de un glamour que nunca tuvo, pero ella se vuelve a sonreír, y de paso a todas esas fotos en sepia que enmarcan su reflejo. Entonces comienza el ritual de quitarse el polvo de ángel del trabajo para ponerse el polvo de hadas de su vida. Desde su cama un viejo peluche parecido a un oso que perteneció a su hija la espera para dormir. Se vuelve a mirar al espejo, desnuda se toca, aún le gusta su cuerpo arrugado y con marcas de tiempo, ni el sol que para esa hora ha salido completamente, la ilumina más que esa sonrisa que todo el tiempo le esta devolviendo luz.


Ha sido un buena día trabajo para Inmaculada, le falta poco para juntar lo suficiente y poder venir en mi búsqueda, para llegar hasta esta playa donde la espero desde hace años, en donde ella olvidará todos los cuerpos en los que ha trabajado en el momento justo en que toque el mío, en donde prometimos que yo pondría el cielo y ella las nubes de verano que ha coleccionado durante toda su vida.

4 comentarios:

  1. Me encantó el final ;___;

    Fa

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  2. Coincido con la Fa, y el ritual de polvos también esta chido :

    Cuídese Polo

    Montse

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  3. Me hiciste recordar el ejercicio sabiniano y sus consecuencias catastróficamente dulces en esa sala de lectura de la BUAP.

    Digo, siempre es una catástrofe que nos relamamos en las mismas experiencias...

    Un abrazo, Polo.
    Saludos, Fa y Montse y gracias por todo el apoyo.

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