El café donde acostumbro relajarme no escapa al tema político, y me gusta que así sea. De hecho creo que ningún lugar está ya exento de este tema, una vieja guardia contra una nueva.
Recuerdo cuando en a principios de la década del 2000 hubo una manifestación a favor de la Paz a causa de la invasión norteamericana a Irak. Se respiraba un ambiente de cambio estudiantil que se identificaba y comprometía con su realidad social. Y aunque todo terminó con globos de pintura agrediendo a McDonals, KFC e Italian Coffee (que no creo que sea monopolio norteamericano) dejó un precedente en la manera de reaccionar de los jóvenes.
Después vino el 2005 y conocí a Chani, una alumna francesa de intercambio que narraba con un fluido pero raro español, la manera en como el aspirante a la presidencia, Nicolas Sarkozy, no era querido por los jóvenes y estudiantes universitarios de aquel entonces, que solamente lo apoyaban el viejo régimen y hoy, una vuelta electoral después, es remplazado por un partido de izquierda. La escuchaba hablar y pensaba, ojalá aquí estuviéramos tan metidos como ellos en sus procesos electorales, yo no lo estaba.
Ha pasado una década desde que fui convocado a una marcha y asistí, como dicen, no por mis tortas sino por mis huevos. Ahora el escenario es el mismo, pero los actores son otros, grandes cambios en el mundo, las marchas de estudiantes, sociedades que se levantan, muros que caen; y a esto se suma mi última reflexión: Un amigo dentro de un estado "alterado de su conciencia" me dijo que en efecto, en 2012 habrá grandes sucesos y que habrá cosas que lleguen a su fin, no es un fin del mundo, sino un fin de sistemas y de regímenes, un colapso de instituciones y un nuevo emerger de conciencia colectiva, dicho esto se quedó callado.
Ahora lo entiendo, algo ya esta cambiando, y dentro de ese cambio lo mismo de siempre, lo maquillado para parecer nuevo y los viejos discursos tendrán menos cabida cada vez, a menos, claro, que esa nueva conciencia se apague dentro de la apatía, el miedo, y peor aún, por las zonas de confort y por creerle al encantador de serpientes que representa el viejo régimen.
Ahora si, me siento en un ambiente a la altura de los cambios mundiales, y sé, bien que lo sé, que lo más difícil estará siempre por venir y que ésto no es de sólo iniciarlo sino de mantenerlo.



Muy cierto es tiempo de salir de la indiferencia politica y dejar de encojer los hombros ;) :P
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