El Blog de Marco Polo Pérez Xochipa

viernes, 23 de julio de 2010

Los "te extraño" no miran para abajo

Hace unos meses me hice fan de un grupo en facebook que se llama “Odio cuando dicen te extraño y no hacen nada para verte”. Hoy siento que los “te extraño” han venido a ocupar un lugar lo más parecido a los “que te vaya bien” o al “yo bien gracias, ¿y tu?” tan vacíos, inocuos y estériles, que muchas veces no expresan el sentido real de lo que debería decir y que pertenecen más a esas  respuestas a un saludo que muchas veces tampoco busca saber realmente cómo se está y sólo cumple con un mero formalismo.
Hoy, como hacía ya mucho tiempo no lo hacía, esperé como auténtico grupi a ver la última película de Eliseo Subiela “No mires para abajo”, y me volví a enamorar de este argentino que crea historias de la nada, les pone música, cuerpos desnudos, lágrimas, muertos, metáforas, fantasías y despedidas… Entonces ocurrió que caminando solito (como cuando de niño caminaba de la escuela a mi casa), llegue a la conclusión de que cuando se trata de despedidas lo mejor que podemos hacer es no retrasarlas, nunca evitarlas, simplemente dejar que se den y que pasen.

Sigo pensado en ese grupo de face y me doy cuenta, leyendo los comentarios de los demás participantes, que en realidad nadie realmente esta ahí por mucho tiempo, es así como uno debería de aprender a vivir: con todo eso, y en la mayoría de las situaciones, sin todo eso… Subiela me ha dejado claro que las ausencias son más asunto de quienes se quedan que de quienes se van.

Fue así como pasó que una noche alguien desapareció. (yo creo que en el fondo su verdadero nombre siempre fue Esperanza, sólo alguien llamada así podría esfumarse tan rápido) No es lo mismo irse o despedirse que simplemente desaparecer, porque el que se va se va y sabes que se fue, ¿pero quien desaparece? ese nos deja toda su ausencia a nuestro lado para que nosotros convivamos, comamos, durmamos y hagamos nuestro día con su cuasi presencia

Sucedió que un día lo único que me había quedado de la ahora llamada Esperanza, había sido su desaparición, y esa comencé a diluirla, de manera fragmentada, en libros, letra por letra, esparciéndose en una hoja en blanco que fue devolviéndomela y haciéndomela de nuevo real.

Sigo pensando que las mejores despedidas se dan entre dos personas que piensan que se volverán a ver, lo demás son sólo escapes, pausas, muertes, secuestros, huidas y remordimientos, de ese tipo de cosas que en realidad nunca importan tanto, y que al final sólo alcanzan para crear un grupo en facebook para ver cuantos piensan y están como tú.

De esa película la mejor de las frases, cuya grandeza radica no en lo que se dice, sino en el momento en que se dice: -En la vida estarás siempre diciendo adiós, que eso no te impida amar- y entonces hacer las ausencias como Dios manda...

1 comentario:

  1. MEJOR DECIR HASTA LUEGO, QUE DECIR ADIOS...
    NUNCA HAY DESPEDIDA DEFINITIVA CUANDO TODO QUEDA SUSPENDIDO EN LA MENTE, EN EL ALMA, EN EL RECUERDO...AHI DONDE PRETENDEMOS ARRUMBAR TODO ESO QUE DUELE Y SIMPLEMENTE NO SE PUEDE...

    ResponderEliminar