Estaba despierto pero con los ojos cerrados, respirando lentamente, como quien respira vida y exhala tiempo. Llegar y acostarse inmediatamente era parte de sus encuentros terapéuticos, entonces ella como toda una profesional tomaba su lugar y comenzaba con las preguntas.
- ¿Recuerdas la última vez que fuiste feliz? –
- Sí –
- Voy a comenzar pero me gustaría que mientras me fueras contando –
- Creo que esta sesión va a ser muy dolorosa –
- Puede ser, pero al final te aseguro que te sentirás mejor –
Así era cada sesión, Eliseo terminaba matando esas noches al fantasma que él mismo había creado en las mañanas. Ella sabía que su relato no se trataría más que del mismo discurso gastado de todos sus encuentros. Pero él casi no hablaba de eso, en todas sus citas evitaba hablar de cualquier cosa que se encaminara a citar a los fantasmas con nombres y apellidos. Ya había trabajado demasiado otras zonas de su cuerpo y de su mente, así que no podía dejar pasar esta oportunidad.
- Cuando ella se fue me hizo el mejor de los regalos, uno muy doloroso, su ausencia, esa sólo sirvió para mostrarme de qué manera me había abandonado a mi mismo. Siempre había creído que tenía que hacer o decir algo, avanzar, moverme, cualquier cosa, pero siempre algo y siempre yo. Así que cuando se fue no quise hacer nada, estaba cansado. Entonces comencé a dejar que todo pasara, que todo fuera tomando su lugar, sentía que ya era suficiente –
- Y ve, te quedaste sólo –
- Así es… muchas veces le pregunté qué era lo que quería que yo hiciera y ella me decía que ya no hiciera nada, que ya había hecho demasiado… –
Ella era toda una profesional pero no podía evitar comenzar a involucrar el corazón, se había convertido en un tratamiento tal largo que quería intervenir de una forma más directa, más personal y para nada profesional. De la misma manera no podía evitar sentir lástima por alguien a quien le pedía que narrara la última vez que había sido feliz y que éste en cambio le contaba cuando había sido abandonado.
- Aquí tienes un consejo Eliseo: cuando una mujer te diga eso no debes créele, siempre habrá algo que tú aún tendrás que hacer –
- Ahora lo sé, y cada vez que estaba a punto de hacer cualquier cosa pensaba de nuevo que ya era momento precisamente eso, de hacer nada. Por cierto, pensaba que ustedes no daban consejos –
Era cierto, su profesión le impedía aconsejar, no era propio, ella sólo tenía que limitarse a hablar del aquí y del ahora, situarse en ese momento, en ese tiempo y espacio, ayudar a vivirlo solamente en esa hora que él estaba pagando.
- ¿Duele donde acabo de tocar? –
- Un poco, pero para eso vengo, supongo que es parte de esta rara terapia –
- Es cierto, estas terapias son raras para mi también, pero tú eres un paciente raro –
Ella lo seguía mirando acostado con los ojos cerrados, tan vulnerable y a la vez haciéndose de una fortaleza que no le quedaba, definitivamente se estaba a involucrando demasiado. Sentía celos de la forma en como Eliseo hablaba de ese recuerdo, la nombraba de la misma manera en como alguien se limpia las manos para tomar delicadamente una frágil figura a punto de romperse, temiendo dañarla y a la vez sin poderle quitar la vista de encima. Definitivamente si esto seguía así tendría que canalizarlo a otra de sus colegas.
- ¿Sabes que extraño más de ella? Su manera de amar, era con silencios y distancias, su forma de cuidarme era perderme de vista, su idea de comprometerse era escapar y regresar después de mucho tiempo, como queriéndome mostrar que seguía estando tan vigente, así como un cumpleaños que se vive sólo un día pero que te quedas esperando todo el año –
- De verdad no entiendo como no se quedó contigo –
- Llevo años viviendo con esa pregunta a la que ya le he dado miles de respuestas. Al final aprendí que hay mujeres que te enseñan a besar y otras que simplemente te muerden los labios –
- ¿Y ella de cuales fue? –
- Imagínate… –
El tiempo corría y ella sabía que de un momento a otro tendría otra cita más, alguien más a quien atender, a quien escuchar, con quien compartir todo ese mundo de sensaciones que sólo guardaban para el momento de estar con ella. La agenda esa semana estaba llena y la idea de alargar la sesión más de lo programado con Eliseo no le era indiferente.
- ¿Puedo hacerte una pregunta personal? –
- Nunca lo habías hecho Eliseo, ¿Por qué comenzar hoy? –
- Porque siento que te conozco de hace mucho tiempo, además cada vez que vengo me llevo mucho de ti, pero si no quieres esta bien, entiendo eso del código ético y de evitar meterte de más con la gente que trabajas –
- No, esta bien, sólo que no estoy acostumbrada a demasiado acercamiento de ese tipo, la gente con la que trabajo, como tú dices, nunca lo hace, sólo llega, esta el tiempo que debe estar y se va –
- ¿Y ninguno de ellos te quiere ver por afuera de esto? ¿Lejos de aquí? ¿Ofreciéndote ser amigo o lo que sea para tenerte un ratito más o de plano todo el tiempo? –
- Como tú has visto soy una profesional, esto que hago es una vocación, no una simple profesión. Mejor hazme la pregunta que me querías hacer –
- ¿Tienes algún poeta favorito? –
- Claro, en este trabajo no puedes estar sin saber muchas cosas, y tener a tu poeta favorito es una de ellas. Es Jaime Sabines –
- Ahora lo entiendo todo –
¿Que había que entender? Su forma de hablar la confundía, después de cada sesión ella también se quedaba con muchas cosas de él, toda la semana la dejaba pesando en que le diría la siguiente vez que lo viera, en cómo evitaría su mirada para que ésta no la delatara, en como saldría ilesa de esa hora que nunca alcanzaba para conocerlo como ella quería, pero eso ella no lo podía decir, no podía mostrarse igual o más vulnerable que él. Estaba ahí para ayudarlo, para curar, por lo menos para hacerlo sentir mejor, era él quien necesitaba ayuda, no ella.
- Hablas de manera extraña Eliseo, como con claves, como quien da la respuesta y esta esperando solamente que se le haga la pregunta –
- Pensé que estarías acostumbrada a este tipo de diálogos –
- Contigo me estoy acostumbrando a muchas cosas, ha sido así desde la primera vez que llegaste –
- Hace tanto de eso, de verdad no sabes cuanto me haz ayudado, siento que estas sean ya las últimas sesiones –
No aguantaba las ganas de acostarse a su lado y también cerrar los ojos junto con él, para ver lo que él veía, para imaginarse las mismas cosas juntos. Hacía no mucho tiempo había recordado la primera vez que por teléfono escuchó la voz de Eliseo, inconfundible, parca y sin emociones. Cuando le dio el lugar y la hora para verse, y él de antemano agradeciendo el enorme detalle de poderle anticipar el precio de su tiempo. Cuando ella en un momento de rara sinceridad que no acostumbraba le preguntó el porqué de ese agradecimiento, él simplemente dijo: Gracias por no tenerme años descubriéndolo.
- Creo que deberías tomar terapia –
- A eso he venido contigo –
- Yo me refiero a terapia de verdad, con alguien que sepa –
- No creo que esa terapia funcione, además de hacerlo no podría contarte esto que quizá algún día podrías leer en algún lado –
- Nunca haz dejado de hablar como crucigrama –
- Entonces pon atención a mis verticales, que de mis horizontales hablaremos al final –
- No se porqué presiento que son en tus horizontales donde radica esa última vez que fuiste feliz –
- Me conoces muy bien –
- Más de lo que yo misma quisiera... –
Y terminaron su encuentro igual que todas las sesiones, sin recuerdos, sin rencores, sin ropa y sin deberse nada que no haya quedado estipulado desde un principio. Eliseo abrió los ojos y la miró, no paraba de besarla con el poema de Jaime Sabines en la mente: “Canonicemos a las Putas”…
By Marco Polo Pérez Xochipa


delicioso escrito¡¡¡¡ y la fotoooooooo me fascino¡¡¡¿la tomaste tu?????
ResponderEliminarbesos
Lamentablemente esa no la tome yo, aunque me has dado unas ideas...
ResponderEliminarGracias por leerme! un abrazote!!!
Marco Polo!!!! no lo había checado esta genial, respire, llore, sentí, me refleje al final todo bien... felicidades!!!
ResponderEliminarSIMPLEMENTE GENIAL!!!
ResponderEliminarQUE TERAPIA CHINGA!!!
me encanto!! no podía parar de leerlo, me hizo sentir cada una de las palabras aquí escritas, no quería que terminara, lo leeré más seguido!
ResponderEliminar<3 me gusto mucho :3
ResponderEliminarno acostumbre leer paginas con mucho texto pero esta logro llamar mi atencion y me encanto <3