El Blog de Marco Polo Pérez Xochipa

miércoles, 2 de enero de 2008

A propósito del año nuevo

Extraído de un libro que aún no existe
La carretera no era más que un mar de luces rojas de autos que avanzaban enfrente y de luces blancas de los otros coches que venían en dirección contraria en el carril de la izquierda. Y mientras que delante de mí todo era brillo y destellos, a los lados era penumbra, total ausencia de luz. Árboles negros dentro de campos negros, sumergidos en la oscuridad de la noche. Me gustaría detenerme y bajarme un momento, cuando abro un poco la ventanilla un aire fresco entra para despejar la atmósfera viciada del interior, pero no me puedo distraer, tengo que estar atento al cambio de luces y a poder rebasar a tiempo, siempre por el lado izquierdo.


Hace algunos minutos salí a ésta carretera de alta velocidad después de cruzar un par de poblados con caminos de terracería y mala pavimentación. En esos caminos podía pensar más, distraerme con las pequeñas casitas a las orillas de la carretera, de esas que en la noche dejan sólo colgando un foco amarillo encendido en su entrada, haciendo que la casa se vea aún más desolada, y a su vez dando esperanzas de vidas aisladas que esperan a alguien que no ha llegado, ahora no hay nada de eso. Pero en verdad me gustaría bajarme un momento, caminar, internarme hacia dentro de esa oscuridad, a ver hasta dónde llego, quizá sin darme cuenta caería en un barranco o me detendría alguna alambrada que delimita las zonas federales, pero aunque no llegara muy lejos me gustaría hacerlo, cambiar un poco la ruta, salir de lo mismo de siempre, sentir un poco, sólo un poco de libertad.

A lo lejos se comienza a ver la ciudad, no son más que miles de luces, un mar aún más inmenso de luciérnagas que ilumina sólo la porción de cielo que le corresponde.
Definitivamente abriré completamente la ventanilla para que el aire de esta noche entre del todo, de golpe, y también en la próxima gasolinera me detendré a estirar las piernas un momento, a fumarme un cigarro, entraré al baño y compraré un café, el coche tiene ese porta vasos que nunca uso, quiero comprar algo para poner ahí. También en alguna curva aprovecharé la ventana abajo para aventar los discos de Nicho Hinojosa que ya no soporto, debí traer el blues solitario y lastimero de Clapton. Así que no me quedará más que poner el AM en la radio y saber qué es lo que la gente de por aquí escucha. Siempre me ha gustado escuchar esos programas donde la gente habla a la estación de radio para pedir canciones o mandar saludos, saber que en ésta madrugada hay gente despierta no me hace sentir tan solo. También si hubiera alguien pidiendo aventón se lo daría, pero la carretera está vacía de gente, ahora son menos los autos que hace un momento, así que con menos luz la noche comienza a tornarse azulada, el cielo esta un poco más despejado, se pueden ver más las estrellas.
Nunca un año nuevo me había encontrado así, en el camino, escapando, regresando, siempre había estado rodeado de gente, ahora sólo soy yo y el AM de la radio.
Por fin encuentro una estación de servicio donde puedo comprar mi café y tal vez abrazar a alguien, no podría empezar éste año sin un brazo, sin uno por lo menos.

Original del 1 de Enero de 2004

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